Navego por islas donde anidan las almas en piedras
Descubro que he perdido algo… mis manos están igual de vacías al amanecer.
¿Entonces que he perdido?
Reviso nuevamente:
Traigo la melancolía del otoño en las botas
Atada al hilo del vestido un ayer y por el bolsillo asoma un suspiro.
Aún llevo el lazo perfectamente combinado en la garganta.
Ahora que soy una roca a la orilla del decadente mar, encuentro nuevamente el golpeteo fiero de las olas y las caricias arenosas.
Me ahogo en el arrullo marino y dejo perder en la deriva de sal el ancla.
