13 mayo 2011

...

Navego por islas donde anidan las almas en piedras
Descubro que he perdido algo… mis manos están igual de vacías al amanecer.
¿Entonces que he perdido?




Reviso nuevamente:
Traigo la melancolía del otoño en las botas
Atada al hilo del vestido un ayer y por el bolsillo asoma un suspiro.
Aún llevo el lazo perfectamente combinado en la garganta.

Ahora que soy una roca a la orilla del decadente mar, encuentro nuevamente el golpeteo fiero de las olas y las caricias arenosas.

Me ahogo en el arrullo marino y dejo perder en la deriva de sal el ancla.